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Mer González Fontán: «Dios me concedió la gracia del perdón»

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Queremos ofreceros un poderoso testimonio de conversión el de la hoy cantautora católica Mer Fontán. Su vida de gran dureza no sólo no la hizo tirar la toalla sino que le hizo sanar sus heridas y practicar el perdón con su padre. Su historia, en forma de carta y de video queríamos compartirla con todos vosotros. ¡Os emocionará!

Testimonio de Mer González Fontán

Quiero comenzar mi testimonio con unas palabras del Papa Francisco de su Exhortación Apostólica Evangelium Gaudi, que resumen el paso de Dios por mi vida y, especialmente, a
partir de mi camino de Emaus “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por él son liberados del pecado , de la tristeza, del vacío interior, del
aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.” He nacido en una familia católica. Mis padres y mis abuelos son del Opus Dei. Somos once hermanos y una ya está en el cielo.

MIS PADRES

Recuerdo que mi infancia fue feliz. Hasta que empecé 6o de EGB. Durante ese curso tuve unas fiebres reumáticas, aunque es un recuerdo algo confuso pues tb me di cuenta de que si alargaba mi enfermedad, recibiría más atención por parte de mis padres, no iba al colegio…me gustaba que me cuidaran…así que cuando parecía que mejoraba, empecé a poner el termómetro en la calefacción y después lo bajaba más o menos hasta 37,8, de manera que lograba mi propósito: no me llevaban al cole, me quedaba en casa tan contenta, escuchando música, haciendo manualidades, …disfrutando mucho de sentirme hija única entre un montón de hermanos. En ningún momento pensé en la preocupación que tenían mis padres, llevándome de médico en médico y haciéndome un montón de pruebas y análisis… Con esa gran mentira, logré estar casi el curso entero sin ir al cole. Me quedaron un montón de asignaturas para septiembre, a pesar de que siempre había sido una buena estudiante. Ese verano, mi padre decidió que me quedaría en Madrid para estudiar y tb se quedaría mi hermana 2 años mayor que yo para ayudarme. Mi padre siempre ha estado muy pendiente de nuestros estudios y era muy exigente con todos. Nos gritaba mucho, tb nos daba capones a menudo por cualquier motivo, especialmente a los chicos…le costaba mucho controlar su ira…Muchos hermanos le teníamos miedo. Bueno, pues, ese verano, un día mi hermana me había mandado hacer unos cuantos ejercicios…

Cuando me corrigió los deberes me regañó mucho al darse cuenta de que no había hecho todos…y yo mentí “Esos no me los has mandado” Entonces se enfureció conmigo y me empezó a gritar mucho llamándome mentirosa y justo en ese momento llegó a casa mi padre…Mi hermana le explicó enfurecida lo que ocurría …él le dijo a mi hermana que se fuera. Nos quedamos él y yo solos. Entonces, fue él el que se enfureció conmigo. Me empezó a gritar mucho. Yo lloraba asustada y él me dijo que me fuera al baño a lavarme la cara, pero allí siguió gritándome, me agarró de los hombros fuertemente, me empujó y caí al suelo dándome un golpe muy grande contra el bidé…Y me quedé allí en cuclillas escondiendo mi cabeza entre las manos. Recuerdo que fue un momento de mucho, mucho pánico. Mi padre se fue a su habitación y le oí llorar desde el baño. El llanto de mi padre era desgarrador…unos gemidos tremendos. En apenas unos segundos, mi pánico, se transformó en compasión por mi padre…fui a su cuarto. “papá no llores”… “Hija, casi te mato, casi te mato, soy animal, soy un monstruo…” “no llores papá”. Casi era peor verle llorar a él que lo que había ocurrido.

Después de este episodio, y a pesar de aprobar todo en septiembre con buenas notas, la relación con mi padre era cada vez más fría…Mis hermanos, sobre todo los chicos, no eran buenos estudiantes…mi padre les trataba mal, con muchos gritos y tb les pegaba. Recuerdo una paliza que le dio a mi hermano tremenda mientras él estaba en la bañera…le dejó marcado todo el cuerpo…La situación era tan dura para mí que con trece años llegué a escaparme de casa
aunque quedó en un intento frustrado. En esos años de adolescencia recuerdo que odiaba a mi padre…Pensaba, cuando él llegaba a casa “Ya está aquí el señor ese”. Intentaba irme a cualquier sitio donde no tuviera que cruzarme
con él. Era habitual que cuando mi padre gritaba o maltrataba verbalmente a mis hermanos yo les defendía, salía en su defensa y entonces él…venía a por mí. Yo salía corriendo y me encerraba en el cuarto de baño . Mis sentimientos hacia él eran una mezcla de miedo, de odio, de temor…aunque mejoraron algo a medida que iba creciendo, porque como sacaba muy buenas notas, me dejaba tranquila…pero me dolía mucho ver cómo trataba a mis hermanos. Cuando yo tenía 17 años, mi padre sufrió un infarto. Con 40 años y diez hijos en edad escolar, se había quedado en paro. Mi padre parecía un abuelito: apenas tenía fuerzas para andar…y menos para gritar…fue un tiempo de paz en casa y de purificación para él.

Yo sentía, sin embargo, mucho amor y admiración por mi madre porque ella, con tantos hijos y tanto trabajo en casa y fuera de casa, siempre estaba alegre, siempre con su sonrisa, siempre hacía las tareas de la casa cantando o rezando, mientras cocinaba, o planchaba, nunca se quejaba, siempre estaba pendiente de los demás, de acercar a sus amigas a Dios, de ayudarlas…tenía un montón de amigas que la querían mucho…y yo quería ser como mi madre. Ella era mi modelo. Yo sabía que mi madre era supernumeraria del Opus Dei y como me daba cuenta de que ese era su secreto para ser como era, sentía el deseo profundo de ser como ella: alegre, buena, cantarina, casada con un buen chico, rodeada de niños y amando a Dios!!!

 

LA OBRA

Entonces, con 17 años, empecé a ir por un centro de la Obra a medios de formación. Y allí empecé a plantearme más en serio cuál era mi misión en el mundo, qué quería de mí el Señor…cuál era mi vocación. Mi deseo era pertenecer al OD como Supernumeraria pues me sentía llamada a formar una familia. Cuando llegó el momento, la directora de aquel centro me dijo “escribe que pides la admisión de Numeraria” Y Yo: “¿ de Numeraria? Pero si llevamos un
año hablando de mi vocación de Supernumeraria (de madre y esposa).” “¿Tú que quieres hacer: tu voluntad o la de Dios?” “La de Dios”. Eso lo tenía claro, pero me parecía bastante incoherente….”Si quieres habla con el sacerdote, a ver que te dice” Le conté lo que minutos antes había ocurrido y él me dijo lo mismo “¿Tú qué quieres hacer tu voluntad o la de Dios? Entonces, fíate y haz lo que te dicen.” Antes de tomar la decisión, me puse delante del sagrario “Señor, si esto es lo que tú quieres, para mí esto es nuevo…pero yo quiero lo que tú quieras”. Sentía en mí las palabras del Salmo 39 “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”…Así que confié y…pedí ser Numeraria. Desde ese momento, sentí mucha paz. Nunca más me volvía a cuestionar mi vocación. Fui numeraria durante 5, desde los 17 a los 22 años. Cada día, sentía que cumplía la voluntad de Dios y eso me hacía…¡Muy feliz! Ahora veo que Dios escribe recto con renglones torcidos. Que esa persona no actuó bien, pero que Él estaba conmigo y se sirvió del error humano para protegerme.

 

EL PERDÓN

Siendo numeraria no era capaz de olvidar del todo mis años de adolescencia y mi relación con mi padre…cuando me abrazaba, yo me ponía tensa y muy fría, supongo que mi subconsciente tenía muy malos recuerdos…. Me daba mucha grima que se acercara a mí…que me llamara “hija…” Viviendo en Pamplona, me escribía cartas muy cariñosas, sobre todo, en los últimos párrafos, me decía expresamente cuanto me quería…y yo no podía seguir leyendo porque sentía un rechazo enorme, como ganas de vomitar y romper la carta en pedazos…Mis hermanos, en ocasiones me llamaban llorando contándome cómo les trataba mi padre, …y yo sufría mucho con todo esto. Después de una de estas llamadas de mis hermanos, en caliente, decidí escribirle una carta, diciéndole “no puedes seguir así,…tus hijos te tienen miedo, si sigues así te van a odiar como yo te he odiado…los vas a perder a todos…no puedes tratarles a gritos, ni pegarles…” Él me llamó llorando y diciéndome “no te das cuenta de lo que has escrito, has sido muy dura e injusta conmigo”. Yo sentía pena por él… Pero pensaba que aún así yo tenía razón…. Se acercaba su 50 cumpleaños y yo deseaba hacerle un regalo que llegara a su corazón, pero no era capaz…

Hasta que una mañana, recuerdo, mientras rezaba el rosario, recibí como una luz y una voz interior que no era mía “Escríbele y dile solo: te quiero, papá….Tu hija Mer”. De hecho, jamás se lo había dicho . Me costó horrores, pero, en el momento que lo escribí, en ese mismo momento, Dios me regaló la gracia de perdonar a mi padre….y el muro del odio que yo había levantado desde mi adolescencia, quedó pulverizado…y sentí cuanto le amaba yo, cuánto me amaba él en su lucha contra sí mismo…y cómo el Señor nos abrazaba a los dos en Su Amor. Mi padre me llamó muy feliz “Me han escrito la carta más bonita que he recibido en la vida”. A partir de ahí, pude por fin abrazarle no falsamente ni solo con el cuerpo sino con el corazón… Con el perdón…El Señor me hizo otro regalo: Me regaló…un padre….una sensación nueva para mí…Me regaló saberme hija muy amada…desapareció de mi corazón toda sombra de odio y de rencor…para dar paso al verdadero amor de una hija por su padre…Me regaló una relación nueva con mi padre, llena de amor y de admiración por él, de verle a él como un niño pequeño, necesitado de mi amor y de mi oración por él y no de mi desprecio y mi rencor. Desde entonces, nuestro amor fue creciendo y robusteciéndose cada día. Yo le escribía cartas a menudo, me iba a comer con él, …todo lo compartía con él, alegrías y preocupaciones…era mi padre…y tb mi consejero…mi amigo…Por la gracia de Dios, me di cuenta de que era un padre bueno, con sus miserias, como yo, un hombre generoso, que se dejó la vida por su mujer y sus once hijos….que me enseñó a luchar por aquello que amamos…En su debilidad, le vi caer y volver a levantarse después, le vi pedir perdón, y le vi llorar por nosotros… El pasado 23 de enero se cumplieron 9 años, desde que mi padre murió rodeado de todos sus hijos y muy llorado por todos.

 

VUELTA A CASA

Antes de ser de la Obra, solía componer canciones para mis amigas, para los chicos que me gustaban, pero me daba mucha vergüenza cantar en público. Siempre cantaba y componía cuando todos en casa dormían. No me gustaba compartirlo. Pasado un tiempo me enteré de que mis hermanas me escuchaban de noche y que les gustaba lo que yo componía…así empecé a sentir un poco de confianza en mí misma que hasta entonces no sentía, y a cantárselas a ellas y tb a mis amigas. Siendo Numeraria necesitaba expresar tb a través de la música sentimientos de cariño y de amistad hacia las personas que convivían conmigo…Pero me prohibieron componer para evitar crear vínculos más especiales…y proteger así mi vocación y yo…obedecí. Mi padre se dio cuenta y me dijo: “hija, si no compones, si no cantas…no eres tú….y vas a perder tu vocación…Dios te quiere así como tú eres…” La verdad es que fue como un empujón…en cuanto papá se volvió a Madrid, volví a componer…

Unos meses después me destinaron a otra casa. La directora, en menos de un mes, me dijo que veía que esa no era mi vocación, que mi camino era formar una familia…ahora parecía que lo que yo siempre había soñado era tb la Voluntad de Dios para mí. Pero ahora yo no lo veía. Me sentía feliz viviendo de Numeraria, no entendía por qué ahora, después de 5 años de vida entregada a Dios, Él cambiaba de opinión…Sin embargo, resonó de nuevo en mi interior aquel Salmo 39 “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad”…y decidí, de nuevo, obedecer…y dejé la Obra; volví a casa de mis padres. Y aunque con tristeza, sentía paz pues me sabía en las manos de Dios…Era mi último año de carrera.

JOSEMI

Con 22 años, empecé a trabajar como profesora, a salir…conocí a un grupo de amigos y entre ellos a Josemi (año 92), periodista..En seguida, nos hicimos buenos amigos aunque éramos muy distintos…Era mi primer amigo y no creía en Dios. Le detectaron un tumor, benigno, en el cuello le operaron y fui a verle. Cuando entré en la habitación, le vi con el collarín…me dio un vuelco el corazón, me di cuenta de que estaba enamorada de él…sentí algo que nunca había sentido en ese casi año de amistad con él…Cuando se recuperó … le declaré mi repentino amor y, a pesar de sus temores de estropear nuestra amistad, empezamos a salir…Él respetaba mis creencias, aunque no las compartía, yo iba sola a misa…y después de unos dos años de novios nos casamos el 4 de noviembre del 95, con 26 años. Al año y medio de casarnos, le empieza a doler mucho la espalda…los médicos dicen que aquel tumor benigno que tuvo en el 93 se ha reproducido…le operan de nuevo en San Sebastian y diagnostican que aquel tumor se ha malignizado. En esta operación, le tocan un nervio y pierde la movilidad de su mano derecha. Aquí comienza nuestro pequeño calvario que dura tres largos años. En estos momentos, los dos estábamos en paro. Toda la familia y los amigos se vuelcan: nos pagan un billete para pedir una segunda opinión en el MD Anderson Cancer Center de Houston. Al llegar allí, a los 20 días de haberle operado en San Sebastián, al ver que aún tenía una masa tumoral muy grande en la médula… le operan de nuevo.

La operación duró unas 13 horas y el tumor que le quitan era del tamaño de un vaso de Coca-Cola de los grandes del Mcdonalds. Ahora un nuevo diagnóstico: se trata de un tumor muy extraño, un condrosarcoma de huesos, apenas 5 casos en el mundo, estudiados en los libros…Nos quedamos en Houston casi 4 meses para que recibiera Radioterapia y para la Quimio volveríamos a España. En ese tiempo, recuerdo que Josemi me decía que cómo podía yo creer en Dios, viendo tanto dolor alrededor. Yo le decía, “entonces¿quieres que deje de rezar?” Y él “NO, x si acaso…”. Al volver a Madrid, me ofrecen un trabajo estupendo de profesora en mi antiguo colegio. El día antes de firmar el contrato, Josemi entra en urgencias en el hospital de La Princesa, muy grave…apenas pued respirar. Mi hermana enfermera, me dice que no coja el trabajo, porque Josemi se está muriendo y me necesita a su lado el tiempo que le quede. Con gran dolor de mi corazón y muchas lágrimas, rechacé el trabajo… Pero gracias a que estaba en paro, pude cuidar de él y convertirme en su enfermera particular.

LA VIRGEN MILAGROSA

En el hospital de la Princesa, estuvimos unos dos meses, en los que no sabían muy bien qué hacer con él. Voy a contar algo que, aparentemente es un hecho intrascendente, pero que cambia nuestras vidas: Uno de los días, entro en la capilla donde hay una imagen de la Virgen bajo la advocación de la medalla Milagrosa. Tb había unas estampas con la historia de las apariciones y unas medallitas en una cestita. Cogí una estampa y una medalla. En esos días muchos amigos y familiares que vienen a verle nos traen estampas de distintos santos para que se las ponga bajo la almohada. Pero Josemi no quiere que le pongamos nada. Él no es creyente y no le gusta. Sin embargo, puse la medalla sobre el cabecero de su cama. Como era pequeña no se fijó en ella. Como en la Princesa no le hacen nada y cada día está peor pedimos el alta voluntaria y, gracias a una amiga enfermera, directamente, en una ambulancia, ingresa en el Marañón. A los dos días de ingresar, Josemi sufre un shock cardíaco…Entonces, cojo la medalla de la Milagrosa que cuelga de un clavito sobre su cabecero, se la pongo en la mano, y cerrando sus dedos para que la guardara, y le digo con gran confianza “tranquilo, Josemi. No te va a pasar nada, Ella es tu Madre y no va a permitir que te ocurra nada. Ella te protegerá”. Luego se lo llevan a la Uci. Allí los médicos nos informan “hay que operarle de urgencias. Tiene un tumor que le ocupa toda una aurícula y por eso su corazón no puede bombear. Ninguno de nosotros hemos visto esto en la vida, un tumor en el corazón. Vamos a quitarle toda la aurícula y no sabemos lo que puede pasar. Creemos que sólo hay un 1 por % de posibilidades de que esto salga bien y siga viviendo, pero lo que es seguro es que si no le operamos se morirá en unas horas” En la sala de espera, comienzan a llover pequeñas señales del cielo. Mi tía, y al poco rato mi
hermana, me dan ¡otras dos medallas de la Milagrosa!

(Además, mi hermana pequeña se encontraba en esos momentos en París y, en ese mismo día, habían estado rezando por Josemi en la capilla de las apariciones de la Virgen de la Milagrosa..y era el mes de Noviembre…el mismo mes en que se celebra Su Fiesta!!!….Aunque yo no sabía muchas de estas cosas que os cuento…) Por fin, después de larguísimas horas de operación a vida o muerte, salen los médicos radiantes de contentos. Nos dicen que es un milagro que Josemi haya salido de la operación y que esté con tanta vitalidad. No dan crédito a lo que ven. Traen una pizarra con el abecedario para que pueda expresarse y las primeras palabras que escribe son, “quie-ro que re-ces el Pa-dre-nues-tro”. Lo rezo muy despacio. Es el primer Padrenuestro que rezamos juntos!!!!! Cuando termino, él va señalando “o-tra-vez”. Y vuelvo a rezarlo en voz alta. Al terminar lo pide por tercera vez. Josemi busca nerviosamente en la cama, “¿Buscas la medalla que te di..?”. Levanté la sábana, imaginando que no estaría…pero allí estaba, junto a él, la Medalla de la Milagrosa. A partir de ahí, Josemi va recuperándose poco a poco. Y continuamos nuestra vida dentro de la normalidad de seguir a caballo entre el hospital y casa para recibir sus tratamientos de Quimioterapia. Pero estamos muy contentos y con mucha esperanza, aunque nos dan tb una noticia dolorosa: no podremos tener hijos pues la Quimio le dejaría estéril.

Yo hacía de enfermera, le cuidaba…Y tb iba mendigando oraciones por su curación y su conversión…se me ocurrió escribir a un montón de conventos de España para que rezaran por él, ¡hasta escribí al Papa! Tengo mucha fe en la Comunión de los Santos y sé que rezando unidos…se conmueve el Corazón de Dios. A todos les regalaba la estampa y la medalla de la Milagrosa para que a través de su intercesión Dios nos regalara la curación de Josemi.

MUERTE DE JOSEMI

A lo largo de su enfermedad, Josemi va evolucionando mucho…no se cómo describirlo, él era una persona con mucho genio…pero poco a poco, su carácter se va transformando, dulcificando…Todos los que vienen a verle salen conmovidos por su mansedumbre y dulzura. Él dolor y el sufrimiento lo iban purificando sin darse apenas cuenta. Además, quiere tb reconciliarse con Dios y se confiesa en varias ocasiones. Los tratamientos de Quimio continúan durante un año y medio, pero las metástasis ya eran imposibles de controlar… Un día el médico me dice, “apenas le queda un mes de vida”… Josemi quiere ir a casa. Y allí continua una semana con tratamientos paliativos… Una noche, a las dos de la madrugada, con la luz apagada, Josemi, como en un susurro, pues el tumor le presiona ahora las cuerdas vocales y apenas se le oye, se pone a hablar en voz alta “Jesús, yo apenas te conozco porque en todos estos años nunca te he rezado, nunca he hablado contigo, pero ahora quiero hablarte, quiero darte las gracias por esta enfermedad, por este tiempo que me has regalado con Mer y porque esta enfermedad solo ha servido para darme cuenta de lo de lo que me quieren todos y de lo mucho que tú me amas…si me permitieras volver a nacer, querría vivir la misma vida que Tú me has dado. Jesús, yo quiero curarme pero…si Tú no quieres…yo tp quiero…porque tendrás tus razones aunque yo no las conozca…si Tú no quieres que me cure…yo tp”.

Al día siguiente, me dice “ya me quiero marchar…estoy un poco cansado…no quiero que sigas rezando para que me cure…quiero que me enterréis en Pozuelo, xk aquí está la familia y los amigos…y tú no estés triste” le digo que tb me quiero ir con él y él “no, no, tú no tengas prisa. Tú tienes una misión aquí todavía. Yo ya estoy terminando mi misión pero tú aún no….” “Si quieres irte, pídeselo a la Virgen que Ella te escuchará”. Y él asintió…A la media hora entró en
coma… A las 7 de la mañana del día 8 de junio del 99, con 30 años recién cumplidos, rodeado de su familia, justo cuando yo le cantaba “mientras recorres la vida tú nunca solo estás, contigo por el camino Santa María va”, Josemi se murió entre mis brazos, como si de ellos…hubiera pasado a los brazos de la Virgen. Hace ahora 14 años… Nunca he tenido una señal clara de que Josemi se encontrara en el cielo….pero ahora sé que Dios habla a través de los acontecimientos y de las personas y, especialmente, a través de los niños. Por eso, para mí es una señal este recuerdo: a los pocos días de su muerte, mientras yo lloraba en la cama, mi sobrina, María, de tres años se acerca a mí con una enorme sonrisa, me abraza y me dice: “¿Por qúe lloras, Memé? Josemi está muy contento en el cielo, con Jesús y con la Virgen. No llores. Tienes que estar contenta”. Ahora sé con certeza que es así como habla Dios…a través de lo sencillo y lo cotidiano….pero hay que saber escuchar.Ahora sé que esas palabras no fueron una casualidad, ni siquiera el nombre de mi sobrina, María, sino una diosalidad…Sé que la Virgen me abrazó aquel día…y además quiso hablarme
por boca de la pequeña María, mi sobrina.

LA VIDA LOCA

Después de morir Josemi, me fui a descansar a Cádiz…y allí empezó tb mi vida loca. Conocí a
un chico encantador… y bueno…me enrollé con él, creyendo que estaba enamorada pero él no
quería nada serio; a los pocos meses me enrollé con otro…con otro…y con otro…mendigaba
amor y consuelo allí donde me lo dieran…pero no era amor…y después sólo me quedaba un
enorme vacío y tristeza….
Pues eso, estuve viviendo perdidamente…aunque nunca me alejé de Dios, ni dejé de ir a Misa,
sí dejé de comulgar, por la incoherencia de mi vida ; me confesaba, de vez en cuando, y rezaba
más bien poco.
Después del verano, y de tres meses viviendo con mis padres, me fui a vivir sola, porque no era
capaz de estar con ellos…Y como seguía en paro, decidí preparar oposiciones a la enseñanza
pública…Tenía 31 años. Me sentía muy sola sin mi amor…y sin fuerzas para empezar de
cero…

DAVID, MI COMPAÑERO DE CAMINO

Una noche del mes de mayo del año 2000, en un concierto de un amigo conozco a David y me
cuenta que va a hacer el camino de Santiago. Aquel era año Xacobeo.
En ese mismo mes de agosto, estando yo en el Puerto de Santamaría, una noche de copas,
cuando íbamos ya por la séptima copa, en medio del ruido de la música y de los plastas que te
entraban para ligar…de repente dejé de oír todo el ruido exterior y escuché con gran claridad
en mi interio “¿Qué se te ha perdido aquí? ¿Otra noche más de copas, de acostarte a las 8 de la
mañana, y dormir todo el día para mañana volver a repetir exactamente lo mismo? Vuelve a
casa”. Dejé la copa que me estaba tomando y al día siguiente…volví a casa.
“¿Y ahora…qué?”…pensé “pues… me voy a hacer el camino de Santiago”. Y así se lo digo a
mis padres. Mi madre angustiada “pero ¿cómo te vas a ir sola? Es una locura, ve con alguien…”

De repente, me acuerdo de aquel David y, para que mi madre se quede tranquila,
contacto con él…y me voy con ellos a hacer el Camino de Santiago.
Es una experiencia increible, todo el día, caminando, con un único objetivo: caminar…solo por
un día, en contacto con la naturaleza…y a través de ella…tb con Dios- Creador… en silencio o
compartiendo, es muy sanador y purificador, a medida que caminas parece que tus penas y tus
heridas se van curando… Después de tanta desorientación en mi vida, mientras caminaba,
resonaban en mi alma, como una dulce y consoladora música, las Palabras de Jesús “Yo soy el
Camino, la Verdad…y la Vida” (Juan 14, 6)

y …lo mejor que te puede suceder en el Camino…es lo que me ocurrió a mí…¡¡¡¡que te
enamores!!!!!y que el chico del que te enamoras….tb se enamore de ti!!!!! Así que David y
yo…a la semana de llegar a Santiago, empezamos a salir…y en poco tiempo, se vino a vivir
conmigo. Después de más de 10 años alejado de la Iglesia, David volvió a practicar…
Os cuento otro pequeño gran regalo de Dios: cuando vivía Josemi, a él no le gustaba NADA
que yo cantara canciones compuestas por mí; él decía que era como que si me desnudara
delante de la gente, …así que, por segunda vez, volví a dejar de cantar y de componer a pesar
de mi dolor…

Cuando él murió, yo le pedí a Dios “si quieres que aparezca alguien en mi vida, te pido que sea
alguien que quiera que yo cante y componga, que disfrute y viva la música conmigo, que
comparta conmigo este amor”. David es guitarrista, le encanta que cante, que componga y
toque con él,…la música es parte de nuestra vida y de nuestra historia de amor. Desde novios,
hemos dado un montón de conciertos juntos …casi cada mes tocábamos en directo…
David es otro maravilloso regalo de Dios.

IAGO, CECILIA, MARCELO

David y yo nos casamos el 2 de mayo de 2002, cuando yo tenía 33 años. Me quedo embarazada
enseguida pero tuve un aborto natural a los tres meses. Vuelvo a quedarme…y vuelvo a
perderlo. Tardé casi dos años en quedarme embarazada de nuevo. La verdad es que estaba un
poco enfadada “¿Por qué siempre me toca todo a mí?” Papá me decía “Hija…a quienes Dios
más ama…les Confía un poco de Su Cruz. Es una muestra de su Amor de predilección”.
Durante mi tercer embarazo, me dijeron que había un 75 % de posibilidades de que mi hijo
fuera Síndrome de Down…lo pasé muy mal…mi padre, me dio un folleto y me dijo “hija, tú
tranquila, reza esta oración a Jesús que el Papa está difundiendo por todo el mundo y quédate
tranquila”. David y yo empezamos a rezarla casi cada día…y nos quedamos tan contentos y con
mucha paz…¡¡hasta nos olvidamos completamente de lo que nos habían dicho!! Iago nació
completamente sano y precioso. Esa oración que mi padre me enseñó era la coronilla de la
Divina Misericordia…
Tb con Cecilia, me dijeron que habría que operarla nada más nacer porque no tenía estómago…
Otra vez, vuelta a rezar…y Cecilia nació con su estómago y comiendo estupendamente…Mi
tercer hijo, Marcelo, nació el día de la Divina Misericordia.

LA LLAMADA DE MEDJUGORJE

Desde que deje de ser de la Obra mi vida cristiana se volvió bastante tibia: iba a Misa los
domingos y ya está. Pero, hace cinco años, a través de un libro que llegó providencialmente a mis manos, sentí
curiosidad por una extraña palabra que aparecía como un título en la bibliografía,
Medujgorje…La escribí en Google y, directamente, apareció un mensaje de la Virgen. No
recuerdo el contenido exacto, pero sentí que el mensaje era para mí…era una llamada a la
oración y, en concreto, una llamada a rezar el Rosario como arma para proteger a la
familia…así que…eso hice. Me puse de rodillas y empecé a rezar…Y lo mismo al día
siguiente.

Poco a poco, mi vida empezó a cambiar…comencé a ir a misa algunos días entre semana(solo
había tres días en mi pueblo), pero cada vez tenía más necesidad de la santa misa y los días que
no iba, sentía sed de ir…Así que me levantaba muy temprano para poder ir a misa antes de
trabajar (la misa más cercana era a 25 minutos de mi casa). Empecé a orar cada día… Dios fue
así entrando en mi vida, de la mano de María.

Al mismo tiempo, yo que solía comer sola en casa y ponía la tele mientras comía por sentirme
acompañada, empecé a pensar “¿Qué hago yo viendo estos programas de cotilleo en los que se
gritan unos a otros, se dedican a criticar…? No creo que esto le guste a la Virgen…Así que
apagué la tele y…descubrí Radio María…me llenaba de alegría, de paz, me sentía querida,
acompañada…Fue un descubrimiento maravilloso y un camino para querer vivir más de Cristo;
Cada vez más deseaba que Dios fuera el centro de mi vida.
En la página donde leí el mensaje de la Virgen, vi que organizaban una Adoración en

Madrid…así que empecé a ir…. Así descubrí la maravilla de poder adorar a Jesús-
Eucaristía…hacía muchos años que no veía al Señor así expuesto, tan indefenso, tan

desnudo…solo…para estar conmigo y que yo pudiera mirarle…. Me enamoré de esos ratos de
Adoración, porque me sentía…¡¡en el cielo!!. Sólo rezar, adorar, alabar, cantar,
contemplar…amar. Iba con mi bebé de 5 meses…me hacía 70 km de ida y otros tantos de
vuelta….pero no me importaba ¡Estaba deseando que llegara el día de la adoración!
Al mismo tiempo que iba a la Adoración, El deseo de ir a Medj. fue tb creciendo y fui haciendo
un sobre para poder ir. Tardé unos 8 meses en tenerlo listo…y en junio, nos fuimos toda la
familia. Yo sentía que era la Virgen la que nosllevaba de su mano. La que quiso llevarnos a ese
lugar de oración…y de Paz…

LA CASA Y EL TRABAJO

Tb ella nos trajo a vivir aquí, a Pozuelo, hace tres años.
David y yo compramos una parcela para construir. Nos pilló la crisis y nos quedamos con la
parcela y el proyecto y ningún banco nos dio el dinero para construir la casa. Desde que nos
casamos, rezábamos cada día por nuestra casa. En mayo, mi madre quiso vender su casa de
Pozuelo. Mi hermana me ofreció pagar la hipoteca de la parcela. Empezamos a rezar a san José
durante un mes pidiéndole que alguien nos comprara la parcela, puse una estampa de san Jose
en la parcela y una medalla de la Milagrosa. A la semana de haber colgado los carteles, y en
pleno mes de marzo, en plena crisis…vendimos la parcela en quince días sin tener que bajar el
precio y el banco aprobó nuestra hipoteca…en tres días!!!! El 21 de marzo firmamos las
escrituras de nuestra casa.
Vivir la fe en aquel pueblo de la sierra era difícil… Tristemente, éramos de los pocos
matrimonios jóvenes que iban a misa…En Pozuelo, comenzamos a ir al santuario de
Schoenstatt, montones de familias jóvenes con sus hijos, organizamos un grupo de oración de

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madres en casa, conocí y me enamoré de la Renovación Carismática…En Pozuelo, podemos
vivir la fe en Comunidad, crecer en ella y compartirla, por eso nos ha traído aquí la Virgen…
Y, de nuevo, la Cruz…Hace un año, pedí una excedencia en la enseñanza pública porque me
ofrecieron dar clase en un centro concertado católico y pensé que sería estupendo para mis
hijos y para mí, pero resultó ser un horror para mí, sufrí mucho en ese trabajo…llegaba a casa
llorando cada día, me sentía muy angustiada…

EMAUS

Entonces, tb providencialmente, una amiga, me invita a hacer Emaus….y no lo dudo ni un
instante, sabía que sería otro de los regalitos del Señor…Emaús cambió mi ansiedad y mi
estado depresivo por…la paz y la confianza en Dios…Ante mi angustia en el trabajo, yo sentía
un poco lejos a Dios…En un momento del retiro, estando en oración delante del Santísimo,
Jesús me hizo llegar con claridad una Palabra suya, a través del Diario de Santa Faustina (a
quien Él reveló la devoción a la Divina Misericordia) me dijo “Hija mía, no temas, mi voluntad
es k estés aquí… aunque no me percibas, en las más escondidas profundidades de tu
corazón…estoy allí…Hija mía, nada me detendrá en concederte gracias. Tu miseria no es
obstáculo para Mi misericordia”. Entendí k él me quería allí donde estaba por algún motivo,
…Y me dio otra de las señales a las que ya me tiene acostumbrada: ¡¡¡terminé mi retiro día de
la Divina Misericordia!!! Salí llena de alegría y de paz.

Jamás en mi vida ha habido casualidades…siempre…la amorosa Providencia de Dios, que ha
intervenido con ternura en todos los acontecimientos y que ha puesto a las personas adecuadas
en los momentos adecuados…Si yo no hubiera cambiado de trabajo y no sufrido lo que sufrí,
seguramente no habría hecho Emaús, y mi vida y la de mi familia sería muy distinta…
Mientras hacía mi Camino de Emaús, empecé a rezar para que tb en un año o así mi marido se
animara a hacerlo. Cuando salí del Retiro, David, mi marido estaba tan flipado de cómo me
veía, de mi alegría…mi rostro era otro, mis ojos…que no paraba de hacerme fotos, y me decía
¿pero qué te han hecho? ¿qué te han dado?

Como yo no le contaba nada…solo sonreía y decía
ha sido increíble… se fue a pedir una ficha para el próximo Retiro…¡¡ y a los dos días ya había
hecho el ingreso!! Yo había pedido al Señor que David quisiera hacerlo antes de un año, pero,
como el Señor nunca se deja ganar en generosidad…para mi sorpresa…David caminó….¡¡a los
15 días!!!!!!! Y salió conmovido…Me dijo “Mer, por primera vez en mi vida he sentido el
Amor de Dios” (carta de Ceci? “Eres un buen padre…siempre te voy a querer”) y nuestra vida
empezó a cambiar poco a poco…y sigue cambiando, porque esto es un camino hacia el cielo y
nos quedan muchas etapas…

Antes íbamos por caminos cercanos, pero paralelos…y estábamos en cierto modo distanciados
espiritualmente…teníamos distinta perspectiva de las cosas y, con mi conversión de hacía
cuatro años, él me reprochaba que yo rezaba demasiado y que no le hacía caso, que estaba en
las nubes…ahora, somos los dos los que estamos “en las nubes”, somos los dos los que
rezamos unidos y ahora sí vamos por el mismo camino, de la mano de Dios y de la Virgen…
Después de mi marido han caminado: dos hermanas, una cuñada, dos sobrinos, varias
amigas…y espero perder la cuenta. Todos han salido felices, llenos de amor de Dios y con
hambre de ser sus testigos…y de convertirse día a día.

 

David y yo hemos sentido la llamada del Señor a servirle en esta obra suya que es Emaús.
Cuando caminamos los dos pensábamos al ver a los servidores: “¡¡Estamos con los primeros
discípulos del Señor, que salen llenos de alegría a ser sus testigos, a proclamar que Jesús, el
Señor, en verdad ha resucitado”. Y los dos queremos ser ahora discípulos suyos, testigos de su
amor y de su misericordia….

David está feliz, dice que esto es lo más grande que ha vivido en su vida y que servir le hace
sentirse responsable de cambiar, de luchar por ser mejor persona, mejor cristiano, de que Jesús
reine primero en su Corazón…para poder ayudar a los demás a encontrarse con Él.

Quiero terminar tb con palabras del Papa Francisco:
“El Señor es Padre y Él dice que nos tratará como una mamá a su niño, con su ternura. La
invitación de Isaías ha de resonar en nuestro corazón: «Consolad, consolad a mi pueblo», y esto
ha de convertirse en misión. Encontrar al Señor que nos consuela e ir a consolar al pueblo de
Dios, ésta es la misión. La gente de hoy tiene necesidad ciertamente de palabras, pero sobre
todo tiene necesidad de que demos testimonio de la misericordia, la ternura del Señor, que
enardece el corazón, despierta la esperanza, atrae hacia el bien. ¡La alegría de llevar la
consolación de Dios! (S.S. Francisco, 7 de julio de 2013).

 

¡¡¡Gracias Señor por tus señales, por tus regalos, por tu ternura…por tus misericordias, por
Emaus!!!! ¡¡¡Gracias Mater, gracias Josemi, gracias Deivi!!!
Y ahora quiero compartir con vosotras esta canción que expresa el regalo de Dios que es para
mí David, mi amor y , con Jesús, mi compañero de camino en el tiempo…y en la eternidad.
COMPAÑERA.

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