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Advocaciones marianas: La virgen Esperanza Macarena

Advocaciones marianas: La virgen Esperanza Macarena
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La virgen Esperanza Macarena es una advocación mariana cuyo origen se establece en la ciudad de Sevilla (España) en el siglo XVII. Es allí donde surgió la leyenda de una virgen que custodiaba la muralla, ya desaparecida, que rodeaba la ciudad. Solo la puerta de la muralla, que daba paso a zonas de labor y huertos a las afueras de la ciudad y a algún terreno baldío, permaneció intacta después de su derrumbe. Por este motivo los primeros en venerarla fueron los hortelanos que cultivaban las huertas del extrarradio.

Una de las imágenes más veneradas de Sevilla

Posteriormente, a medida que Sevilla fue creciendo, se construyó el hospital de las cinco llagas, encima de los sembrados, que se extendían extramuros de la muralla. También se narra la historia de un viajero italiano que pidió cobijo en la ciudad y en su zurrón cargaba la imagen de una preciosa virgen esculpida. En Sevilla, la Virgen de la Macarena, es una de las imágenes más veneradas, entre las que salen en la procesión de la Semana Santa durante la Madrugá, esto es, del Jueves al Viernes Santo.

La imagen, acompañada por los “arrimaos”, unos soldados centuriones vestidos de terciopelo rojo con armas del reino de Nápoles, sale a hombros de sus nazarenos, precedida por la marcha de “La Macarena”, compuesta por Cebrián e interpretada por una orquesta de tambores y trompetas. A su paso se cantan saetas que el gentío escucha en silencio. Su hermandad y cofradía, integrada por unas diez mil personas y tres mil nazarenos, tiene unos cuatrocientos años de antigüedad, y su sede está en la basílica del mismo nombre, proyectada por Gómez Esteve en 1941 y bendecida por el cardenal Segura.

Es la segunda hermandad mayor de Sevilla, después de la Esperanza de Triana, y se encarga de preservar a la Virgen, custodiarla y protegerla para que esté a punto para la procesión. Sus cofrades se ajustan a una serie de preceptos, recogidos por los monjes Basilios, entre los que destacan la penitencia y la ayuda a los más necesitados. En Madrid se encuentra una copia de esta virgen. Es una preciosa talla, en la colegiata de San Isidro, que sale en procesión por el barrio de los Austrias el Jueves Santo. El escultor de esta imagen fue José Gutiérrez Ballesteros, sevillano afincado en Madrid, y la peana y respiraderos corresponden a Eslava Rubio.

La versión más fiable atribuye su autoría a “La Roldana”

Esta figura madrileña fue bendecida en 1941 y es también de estilo barroco sevillano. La de Sevilla es de autor anónimo, aunque la versión más fiable atribuye su autoría a “La Roldana”, así llamada la hija de Pedro Roldan, escultora que colaboraba en la escuela/ taller de su padre, celebre escultor barroco de la Sevilla del siglo XVII La talla sevillana de la Macarena esta vestida con un manto de terciopelo verde cubierto con una red conocida popularmente como camaronera por su similitud con una red de pescar camarones.

Realizada por uno de los mejores bordadores de la semana santa sevillana, Rodríguez Ojeda, estuvo temporalmente expuesta en un escaparate de mantos de Sevilla. La malla esta tejida por encima del paño verde en hilo de oro con motivos piadosos, flores y bambalinas.En el pecho lleva prendidas cinco joyas de cristal verde en forma de azucenas, regalo del torero el Gallo, muy devoto de la imagen, que mandó hacer a un joyero en Paris. Las flores simbolizan las lágrimas derramadas o puñales típicas de todas las vírgenes que pertenecen a la categoría de dolorosas. El Gallo fue embestido en la plaza de Talavera de la Reina(Toledo).

Como consecuencia de esta mortal cogida la Macarena sevillana fue vestida por primera y única vez con habito negro y guardó luto por algún tiempo. La talla esta esculpida en madera de pino y ciprés, mide unos 175 centímetros y ha sufrido varias rehabilitaciones a lo largo de su historia. En la primera, en 1880, se le puso un brazo, el candelabro y las lágrimas y, en la segunda, llevada a cabo hace unos cuarenta años por el restaurador Arquillo, se le arreglaron los desperfectos del rostro y manos y la policromía, erosionada por el besamanos y el tiempo.

La Macarena fue coronada canónicamente en el año 1964 por el Papa Juan XXIII y a partir de entonces se convirtió en la segunda efigie sevillana en recibir tal dignidad, la primera fue la virgen de la Amargura. Para tal efecto fue trasladada a la catedral de Sevilla donde se canonizó en multitudinaria misa. Este privilegio era concedido por la Santa Sede solo a las tallas de arraigada devoción popular y mucha antigüedad, como es el caso de la Macarena, que salió por primera vez en procesión en el año 1615, lo que la convierte en una de las más antiguas de Sevilla.

En 1971, recibió de manos del entonces alcalde de Sevilla, Fernández rodríguez, la medalla de oro de la ciudad, en una ceremonia popular. A partir de entonces la virgen lleva la medalla colgada al cuello. Su talla sevillana tiene mucha simbología. En la cintura Lleva una cruz pectoral de José María bueno que representa su pertenencia a cristo y candeleros en oro y plata a sus pies que son puro barroquismo. Porta un rosario en la mano derecha y un manipulo en la izquierda y en la cabeza una corona de oro, esmalte y brillantes. Su pelo es natural, donado por la cantante juanita Reina. Va bajo palio de terciopelo rojo con incrustaciones de oro y plata.

Esta custodiada en la basílica del mismo nombre, flanqueada por un retablo también barroco donde se representan las tres principales virtudes cristianas: fe, esperanza y caridad. Anteriormente estuvo en la iglesia de san gil y después en el convento de san Basilio, ya desaparecidos, que se encontraban donde hoy está la basílica, construida en 1941 después de que la iglesia fuese quemada parcialmente en las vísperas de la guerra civil. La basílica de la macarena está situada en calle Bécquer número tres y va precedida por un arco mudéjar con un azulejo del pintor Manuel Rodríguez que representa a la propia virgen.

En la ceremonia de beatificación de la santa sevillana María de la Purísima en el año MMX la macarena fue trasladada a la cartuja de Sevilla para la misa. La talla puede visitarse todo el año dentro del templo o contemplarse en la procesión, uno de los principales ritos de los que es protagonista.

Se conmemora su advocación el 18 de diciembre y es la patrona de los donantes de hígado.

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